Situémonos en el tiempo. En 1988 es fundado, patrocinado por la ONU, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático. Está constituido (o al menos debería estar constituido) por cientos de “expertos” científicos que representan prácticamente a todos los países del planeta. Su labor es recopilar, analizar y revisar toda la información ciéntifica que hay y pueda haber en el futuro sobre el Clima terrestre. En 1990 emiten su primer informe.
Esa época coincide con la caída del Muro de Berlín, noviembre de 1989, y los años inmediatamente posteriores en los que se desintegra el imperio comunista soviético, dejando en el paro a miles de activistas en el Mundo.
Es curioso contemplar 25 años después el fondo y la forma del primer informe. Partiendo de los datos y conocimientos recopilados hasta entonces, se empieza a entrever la extremadamente compleja madeja de variables que componen el Sistema Climático. Por ejemplo si observamos la síntesis de medias de temperatura del Hemisferio Norte (arriba) y Hemisferio sur (abajo) se puede seguir la divagante evolución de la temperatura con los cálidos años 30 y 40 del siglo XX, la clara bajada (sobre todo en el HN) de la temperatura hasta los años setenta, hecho que no se discutía entonces, y el posterior ascenso de los mismos (que llega hasta ahora).
En posteriores “revisiones”, y hasta llegar al reciente quinto informe, a los datos en bruto se les somete a correcciones y tratamientos que los corrija de posibles errores en lo que se refiere a su origen como dato científico. El resultado final es una línea ascendente (abajo) más políticamente correcta. Desaparecen las subidas y bajadas más características del período, los años 60/70 aparecen como una meseta y la tendencia general es aparentemente la de una subida más o menos lenta y sobre todo continua que abrigue la idea de una influencia humana. La progresiva emisión de gases invernaderos producida por la acción agresiva de las economías capitalistas deben ser culpables de desequilibrar el Clima de la Tierra para ponerla al borde de la catástrofe.
A la vez la idea de cambios climáticos producidos por la mera variabilidad natural, y que se reflejan no sólo en los datos de observatorio de los últimos 200 años sino también en los registros documentales y paleoclimáticos, tienden a ocultarse, minimizarse o simplemente a desaparecer. Aquí abajo vemos la clara idea que se tenía hace 25 años sobre los períodos climáticos recientes (óptimo medieval y del Holoceno) en los que la temperatura era superior a la actual.

Otro hecho que se tiende a olvidar es que en el anterior período interglaciar las temperaturas fueron claramente superiores a las actuales.

Pero tal vez lo más llamativo es la existencia de datos de extensión de hielo marino anterior al año 1979. Con datos de satélites desde 1973 se componen en ese informe evoluciones de la extensión de hielo que reflejan la curiosa circunstancia de anomalías negativas importantes en los años setenta y, por otro lado y de una simple mirada muy a grosso modo, una evolución antagónica en ambas zonas polares: cuando el hielo aumenta en uno parece disminuir en el otro. En cualquier caso una evolución muy compleja y lejos de tendencias lineales continuas.

¿Cómo se refleja esto en el V informe? Volvemos a la misma idea. La evolución anterior, y las he puesto junto para que se puedan comparar mejor, se ve en los gráficos más recientes como una disminución continua y lineal. La idea es que el Clima de la Tierra era absolutamente estable y predecible hasta que llegó la “contaminación” humana.

ALEJANDRO LOMAS GONZÁLEZ

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