Rita Maestre, la portavoz del Ayuntamiento de Madrid y reencarnación pijoprogre de la Libertad Guiando al Pueblo, asaltó en 2011 la capilla de la Complutense y, a coro, gritó a los allí congregados: “Arderéis, como en el 36″. Ahora lo justifica como un acto de libertad de expresión. Para ella -para ellos- boicotear, allanar y amenazar es libertad de expresión. Esa es su democracia.

Han llegado a las instituciones de la democracia española no para respetarlas, sino para destruirlas. Para ganar la guerra civil que perdieron en 1936. Ese, y no otro, es el miserable objetivo político e ideológico que une a todo ese lodo de la historia que la crisis ha removido y sacado a la superficie.

Los que de buena fe se hayan embarcado en esta aventura que arríen pronto los botes salvavidas y abandonen el barco. Aún pueden hacerlo con dignidad y sin mancharse. No como ratas cuando el barco se hunda y tengan que ir diciendo, y diciéndose, ‘yo no sabía’…

La guerra civil española vino precedida por una obsesiva y reiterada quema de iglesias y conventos. En 1931, en1934 y en 1936. De entre todas las víctimas de la represión republicana, unas 10.000 fueron asesinadas, y muchas torturadas, por el simple hecho de ser religiosas (casi 7.000 sacerdotes y unos 3.000 seglares) en una persecución que si no fue un genocidio mucho se le parece.

Sin embargo, esa represión republicana de antes y durante la guerra civil no existe en la divulgación mediática. No hay películas sobre ello. La cinematografía española se ha orientado exclusivamente a mostrar, del derecho y del revés, la represión franquista y la guerra civil desde una óptica republicana. Se dirá que ya Franco se encargó de divulgar la versión nacional. Sin embargo, poca cosa hubo más allá del engendro de ‘Raza’. Hasta en eso el franquismo fue incompetente.

Con la democracia parecía que la televisión y el cine pondrían luz y taquígrafos al perídodo histórico que va de la segunda República a la dictadura de Franco. Pero no ha sido así. No ha habido autocrítica, Ni trasparencia. Los cadáveres del armario republicano nadie ha querido mostrarlos. Les estorban para el cuento que cuentan. El de una República buena, democrática y feliz, destruida por un hombre muy malo que un día se levanta y decide dar un golpe de estado para jorobar.

Insólitamente, en el año 2013 se estrenó una película titulada ‘Un dios prohibido’, que narra el momento histórico en el que fueron torturados y asesinados 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro (Huesca). ¿Tenían noticia de esta película? Así nos va.

 

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