Grecia, por una clara mayoría, ha rechazado la ayuda que los países de la eurozona le habían ofrecido. Es un decisión trágica para los griegos, pero es la que ellos han tomado. Y es trágica porqué la UE no cambiará substancialmente su posición negociadora y el gobierno de Tsipras, que ha quedado atado de pies y manos por el resultado del referéndum, no podrá aceptar un simple retoque en las condiciones de los acreedores, con lo que a Grecia no le quedará otra salida que volver al dracma -es decir, al hundimiento de la economía del país, la bancarrota de los bancos y el empobrecimiento tercermundista de las familias- mientras Siryza disimula su incompetencia como heroísmo.

O Tsipras traiciona al referéndum o la próxima ayuda europea a Grecia se convertirá en pura y simple ayuda humanitaria (arroz, trigo, quizá petróleo…) como ha dicho el presidente del Parlamento europeo, el socialdemócrata Martin Schulz: Europa debe preparase para ofrecer “ayuda humanitaria” a Grecia para que la gente “no pague el precio” de adónde les ha llevado su Gobierno. Por una vez, Grecia y Alemania están de acuerdo: la respuesta es no.

La UE no aceptará cambios substanciales en las condiciones a Grecia por diversas razones.

La primera, porque los países de la eurozona no pueden decirle ahora a sus opiniones públicas lo contrario de lo han sostenido durante los últimos años sin arriesgarse a recibir un severo castigo político. Nadie entendería que el referéndum de un país pueda decidir por todos los demás. Además, sentaría un precedente de trato desigual con otros países rescatados que podrían exigir ser tratados como Grecia.

La segunda, porque de alguna manera ya se ha asimilado que la salida de Grecia del euro, por dolorosa y escandalosa que parezca, no dará al traste con el proyecto europeo. Al fin y al cabo, Grecia sólo representa el 1,64% del PIB europeo.

Y la tercera y última razón, pero no por ello la menos importante, porque si Europa cede ante Grecia regala una victoria, tal vez irreversible, a sus enemigos: ese  magma en ascenso de fuerzas centrífugas, euroescépticas y eurófobas que va des de la extrema derecha a la extrema izquierda pasando por toda clase de nacionalismos, independentismos y populismos.

marinelepen-grecia nigelrafage-grecia

Marine Le Pen o Nigel Farage ayer aplaudieron a rabiar la victoria del NO en el referéndum griego y felicitaron a Tsipras, y se felicitaron asimismos, por este golpe a la construcción europea. Mientras, en la plaza Sintagma entonaban la siniestra Internacional.

 

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