Antes de iniciar este artículo quiero dejar muy claro dos cosas. No soy de lo que se entiende por derechas, ni de nada, desde que no tenemos una política de centro. Ni soy creyente, ni comulgo con religión alguna; ni soy adepta a ninguna secta, ni flipada con los esoterismos, vengan de donde vengan y los venda quien los venda.

Dicho esto, voy a levantar mi voz y a enarbolar una bandera, dos, que mucho me pesan, pero dada la situación allá que voy blandiéndola en plan valedora de la causa y repito no comulgo con nada de lo que voy a defender; mejor dicho, no voy a defender ni la facción política a la que se ataca por todos los costados y con todos los medios, ni a la religión que sufre los ataques constantes de muchos grupúsculos que mejor harían quedándose calladitos.

No voy a defender al PP, ni a los corruptos del partido; pero lo que si hago es preguntar por qué razón solo se airean los desmanes del mismo con todo lujo de detalles y los de los demás se escriben y comentan como de pasada. Cuando se actúa contra la ley fraudulentamente, sea quien sea el artífice del fraude y milite en el partido que milite, el trato ha de ser el mismo. No puede ser que las financiaciones de un partido sean escrupulosamente controladas comentadas y exhaustivamente criticadas y la de los demás, se traten como si fuera la travesura de un niño. No. La Ley tiene que ser igual para todos y el aluvión periodístico llevándose las manos a la cabeza por lo que ha sucedido en Valencia no ha de ser mayor que el de lo que ha sucedido en Andalucía, o con la financiación de todos los partidos. Lo contrario es partidismo y sectarismo. Cierto que es más condenable desde el punto de vista moral, que no el jurídico, que el partido en el Gobierno abuse de su capacidad para distribuir prebendas, pero no lo es menos jurídicamente la financiación poco clara de los demás aspirantes.

El que roba que vaya a la cárcel y pague lo robado y el que se financia oscuramente cuando se descubre el pastel que se le aplique con todo rigor lo establecido por la Ley Orgánica 3/2015 de 30 de marzo, de control de la actividad económico-financiera de los Partidos Políticos, por la que se modifican la Ley Orgánica 8/2007 de 4 de julio, sobre financiación de los Partidos Políticos, que entró en vigor el día 1 de enero de 2016;la Ley Orgánica de 6/ 2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos y la Ley Orgánica 2/1982 de 12 de mayo, del Tribunal de Cuentas sobre la financiación de los Partidos Políticos. Pero a todos por igual.

No sé si entra en esta categoría los dineros que le llegan al Sr. Iglesias de Venezuela e Irán, países no precisamente conocidos por su quehacer democrático, aunque esto ahora no es el asunto que me concierne, pero me pregunto qué sucedería con la noticia, o el rumor, si de tales fuentes le llegasen los dineros al PP.

Y ahora vamos con el tema del respeto debido a todas las confesiones religiosas. Parece ser que meterse con el Islam es reprobable y ¡líbrenos Alá de semejante osadía! Pero sacar a un Cristo vestido de andaluza con un clavel en la boca, o la imagen del Papa sentado en la silla gestatoria con el antifonario al aire, no es criticable desde ningún punto de vista. ¿Será porque los ultraislamistas no se andan con chiquitas y el miedo guarda la viña? Con las faltas de respeto a la religión católica no se alzan las voces indignadas de quienes predican la igualdad y la tolerancia ¡menudo cinismo! Y hay quien por pasarse de posmoderno y no ofender a parte de la población está dispuesto a ofender alegremente a la otra parte, cargándose tradiciones milenarias que a nadie molestan, por ser eso tradiciones, sin que se le arrebole la faz. Porque lo de la igualdad no me cuadra, si uno es más igual que otro lo que hay es desigualdad y eso que soy de letras y no de ciencias, pero igual trato quiere decir el mismo trato para todos, para estos, esos y aquellos y como a veces yo también soy muy moderna, incluyo  a estas, esas y aquellas, no se me vaya a irritar el mujerío progre, el que se siente miembra y no miembro. Semanticismos de última hornada, muy necesarios para que la sociedad avance por el camino de la igualdad, solidaridad y no sé cuántas… dads más me podría sacar de la manga, pero este es otro tema que dejo para otro día cuando me haya calmado por la desproporción del rasero con el que medimos en este país lo que nos cae gordo.

Claro que a la vista de la hipocresía con que se trata el problema de los refugiados en varios países y que recuerda el vergonzoso calvario de los judíos en la Alemania nazi para poder abandonar el paraíso teutón, aunque ellos fuera para salir y en el presente caso es para que les dejen entrar, ya nada debería sorprenderme del quehacer político ni del periodístico convertido en La Voz de su Amo de los gobiernos. Y no, yo no tengo la solución, pero estamos en el siglo XXI y ya que presumimos tanto de civilizados ¿por qué no lo demostramos con leyes adecuadas a las necesidades del momento sin olvidar por completo el humanitarismo, no el ramplón de la lagrima fácil, sino el que a pesar del tremendo inconveniente que supone la llegada de miles de desprotegidos a nuestras fronteras que, aceptémoslo, siguen existiendo a pesar de los tratados de aquí y allí, se pueda aplicar una política que les ayude sin menoscabar los derechos de los ciudadanos de las naciones que les acogen? ¿O es mucho pedir?

Y es que hablando de raseros, no se mide igual al extranjero que llega con las manos llenas, aunque la plenitud le venga de medios ilegales, que a quienes lo hacen con las manos vacías.

 

NURIA VALLDAURA MICÓ

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s