Aquest dijous comença el Saló del Còmic de Barcelona amb una exposició- homenatge pels seus 80 anys en actiu i, entre moltes altres, una exposició dedicada a les superheroines. També hi haurà la presència d’un munt de convidats i convidades de diferents països així com conferències i taules rodones, entrevistes i concursos al voltant d’aquesta forma de manifestació artística.

Entre les novetats que es podran adquirir aquest any, en forma de llibre, o àlbum, hi ha la reedició de “Mara” d’Enric Sió, que es va presentar dimecres de la setmana passada al Cercle Artístic Sant Lluc.

A aquesta reedició, molt completa i amb extres inédits, li falta però un pròleg. El fantàstic pròleg que va escriure el periodista i amic Jaume Vidal i que per motius aliens a la voluntad de tothom -o sigui per un accident- no es va publicar. El reprodueixo a continuació.

Este libro es una reedición. La primera historieta que contiene se publicó en 1970. Por lo tanto, “Mara” ya ha tenido otra vida. Quizá varias. Puede que tú, que ahora lo tienes en las manos, descubras por primera vez la historia que se relata. Incluso puede que éste sea el primer comic de Enric Sió que leas. Si es el caso, felicidades. La primera vez siempre tiene algo de especial. Aunque te recomiendo paciencia. No esperes absorberla en una única lectura. Las obras de Sió tienen distintos planos de comprensión. Sió entendió que la esencia del cómic es el entretenimiento y, en este sentido, supo crear historias con todos los componentes básicos de la historieta popular: personajes con personalidad, acción, enigmas, suspense… Por lo tanto te lo vas a pasar bien y no podrás dejar de pasar páginas. Él mismo perfiló su estilo realizando historietas de género para editoriales británicas e incluso trabajó para la editorial Bruguera. Pero, Sió también descubrió y constató que el cómic era un lenguaje que servía para transmitir sensaciones, anhelos personales, inquietudes ideológicas. Seguramente, si eres un lector veterano que leíste este cómic hace años descubrirás que Mara (el personaje y la obra) no es la misma. Ha crecido. Como tú.
Para comprender “Mara” hay que entender a su creador, su época y su contexto. Mi primer contacto con Mara de manera sólida fue la edición completa en álbum. La editorial Nueva Frontera publicó esta obra en 1980 en la colección Totem, que en sus primeras seis entregas ponía en el mercado firmas tan relevantes como Hugo Pratt, Alberto Breccia y Guido Crepax. Nombres que desde los años sesenta del siglo XX, y sobretodo en los setenta, habían hecho eclosionar el cómic dándole una dimensión que hasta el momento no tenía. Y no porque hasta entonces no hubieran existido grandes obras y autores (Hergé, Will Eisner, McCay, Harold Foster, Alex Raymond, Ambrós…) sino porque la valoración cultural del medio era casi nula. Antes que desde Europa se hiciera la revolución del cómic adulto, en la que participó Sió, un cómic tenía para la intelectualidad la misma consideración que la de un envoltorio de chicle.
Sió, hombre de complicidades intelectuales exquisitas, vinculado a lo que se llamó “gauche divine”, creyó firmemente en la fuerza del cómic, y en un momento en que algunos optaban por la lucha armada, y otros por la agitación política y sindical, él utilizó el lápiz y el papel para intentar torpedear el régimen franquista. ¿Un iluso? No, más bien un idealista que creía en el valor transformador del arte y la cultura. Su comic “Lavinia 2016” publicado en la revista “Oriflama” en 1967, tiene la consideración de ser el primer cómic de oposición a la dictadura del general Franco.
Esta actitud frente a la vida está presente en “Mara”, un universo en el que a escala familiar se reproducen los mismos conflictos y miedos que Sió padecía en una sociedad sin libertad. El lúgubre caserón donde transcurren los diferentes episodios es la metáfora de la opresión familiar, vital y política. “Mara” tiene diferentes planos de lectura, Cada episodio es un pequeño universo dentro del cosmos global de la obra. Y hay que tener en cuenta que entre la realización de varios de los episodios mediaron varios años. El lenguaje tanto el de la palabra como el de las imágenes está cargado de simbolismos y metáforas. Es por tanto una obra abierta que da un importante margen de interpretación al lector. No se trata, sin embargo, de una obra críptica, sino de un trabajo que, aunque de naturaleza íntima, busca la complicidad del público.
En busca de la libertad (?)
De manera genérica, la obra de Sió se centra básicamente en dos temas: la expresión de sensaciones a flor de piel (aventura, amor, miedo) y el ansia por vivir en libertad. Es por este motivo que marchó a Italia en 1974. En este mismo país había empezado en 1970 a publicar “Mara” en la revista “Linus”, editada en Milan. En Italia, el “idealista” Sió descubrió que la libertad era un concepto mucho más profundo que iba más allá de la democracia formal. Con la complicidad de su colega Guido Crepax, creador de Valentina, un auténtico icono pop, Sió realizó para un diario italiano de izquierdas una historieta en la que Mara realizaba un disparo contra una diana en la que se podía contemplar la silueta recortada de un guardia civil. La obra fue reprobada. Pero no fue su único encuentro con las tijeras del censor, Sió¸ persistente en dar forma a todos sus pensamientos, tropezó otra vez más con la censura en la obra colectiva “Casanova”. Al editor le parecieron demasiado explicitas sus escenas de sexo que tuvo que redibujar.
En España, “Mara” se editó de forma dispersa, pero no fue hasta la edición en álbum que no se pudo tener una visión completa de la obra. Un trabajo de naturaleza errante como el alma de Sió, que fue desplazándose inquietamente de lugar en lugar y por diferentes medios de expresión. Sió vivió también en París y fue fotógrafo, publicista y editor. En 1985 se lanzó a la aventura de editar la versión castellana de la revista de cómics “Linus” que se tituló en España “La Oca”. No tuvo el impacto comercial que se esperaba. El logro al que Sió había contribuido de reconocimiento adulto del cómic también tenía sus límites. En los años ochenta se creyó que el lector de las nuevas historietas era un mercado sin fin. No fue así y la saturación de cabeceras hizo caer la historieta en otro momento de depresión.
Múltiples direcciones
Sió fue inquieto y su concepto de creación era amplio. Por eso, ante la crisis del cómic de mediados de los ochenta no se mantuvo pasivo. Realizó juegos de mesa y también singulares proyectos como la edición del libro de fotografías “Barcelona guapa!”, cuyo contenido eran desnudos de modelos femeninas fotografiadas en lugares emblemáticos de la ciudad. La más popular imagen que contenía el libro fue tomada en el Nou Camp con motivo de la celebración de un clásico Barça-Real Madrid. Lo insólito de la propuesta llamó la atención de los medios de comunicación y, por supuesto, del público que asistía al partido. Sió en el proceso de elaboración del libro había realizado una auténtica performance.
Porque en la dispersión de su trabajo se encuentra el alcance de un genio no suficientemente reconocido. En conceptos actuales, Sió seria ahora considerado como “artista multidisciplinar” y un “emprendedor”. Su bagaje es amplio y variado. Sió contribuyó como teórico del comic en el libro de Romà Gubern “El lenguaje de los comics”. Sió fue una figura internacional del comic con reconocimientos de nivel como el premio Yellow Kid concedido por el festival de Lucca. Sió fue un irónico agitador político como humorista gráfico de prensa y caricaturista. Sió fue un gran artista plástico. Aunque de espíritu bohemio, Sió fue, sin embargo, un trabajador nato. Doy constancia. Tras su prematura muerte –conseguí darle un beso mientras se hallaba en estado de coma- y con motivo de una exposición homenaje que se realizó en Barcelona, y de la cual fui comisario, tuve la gran experiencia de sumergirme en su documentación y en su obra original. Decenas de libretas con proyectos de todo tipo; centenares de esbozos que demostraban la meticulosidad de su trabajo; cuadernos de maravillosos dibujos sexuales, que demuestran que también fue un maestro del erotismo; carteles que ponían de relieve su excelencia como ilustrador y como comunicador; campañas publicitarias en sintonía con los nuevos públicos; planchas originales de gran tamaño para poder trabajar el detalle; montañas de libros y recortes de documentación para ser totalmente fiel en el tratamiento de los temas históricos. En definitiva, un torrente de profesionalidad y de amor profundo a todo lo que realizaba.
Y en su innovación y atrevimiento, Sió fue un precursor de lo que actualmente se conoce como novela gráfica. El comic actual le debe el haber situado el medio en espacios de consideración y dignidad, tanto físicos como mentales. El cómic también le debe la valentía de convertirse en una disciplina en la que no sólo se desnuda el cuerpo, sino también el alma. “Mara” es un claro ejemplo de cómo el bagaje sensitivo y biográfico del autor se convierte en materia creativa que alimenta un universo socializado con el lector. Una novela gráfica antes de que se definiera el concepto. Por eso es muy importante que en el contexto actual de resurgir de la historieta se reedite la obra de Sió, padre, en cierto modo, de los modernos creadores actuales que han novelado visualmente sus experiencias. Y lo han conseguido con gran éxito, un éxito que como dibujante de cómics sólo fue patente para Sió en ciertos círculos restringidos y en el ámbito internacional. La influencia de Sió, como la mayoría de los creadores que abren camino, todavía tiene que alcanzar un eco expansivo.
Sió merece esta reedición, como también merece que lo coloquemos en un espacio destacado de nuestra cultura contemporánea. Una buena manera de hacerlo sería continuar adelante con el proyecto del Museo del Cómic en Badalona, la ciudad en la que Sió nació y realizó sus primeros garabatos.

Només em queda afegir el meu agraïment a tothom que ha col·laborat en la reedició de “Mara” i desitjar als editors de Trilita que en venguin molts, es facin rics i segueixin recuperant d’un oblit vergonyós figures i obres com la d’Enric Sió.

I també, com ja ho ha fet el Jaume Vidal en el seu pròleg, reivindicar un cop més que el Museu del Còmic de Badalona tiri endavant d’una vegada.

Carmen Amorós Valldaura

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