Por pura casualidad me enteré de que un grupo de estudiantes universitarios veinteañeros había formado una especie de cooperativa- asociación para dar a conocer sus trabajos fotográficos. Este grupo de amigos, enamorados de la naturaleza en todo su esplendor y de las creaciones humanas, campaba cada uno por su lado hasta que las pasadas navidades decidieron tomarse en serio sus hobbies y convertirlos en un pasatiempo con mayor proyección dando a conocer su trabajo con la doble finalidad de que llegase al público, para que lo disfrutase, y al mismo tiempo como un medio de ganar algún dinerillo.

Los artífices que tomaron las riendas del asunto, convirtiendo el proyecto en realidad, son los hermanos Lladó, Lucía y Manuel, con la ayuda de su padre, José Manuel Lladó, también fotógrafo aficionado y muy bueno. Y en la presente edición son los únicos artistas que han expuesto sus fotografías, en un espacio diáfano, muy luminoso en la calle Pinar de Madrid, actuando de avanzadilla para ver el resultado de sus esfuerzos y animar al resto del grupo para la próxima exposición que, probablemente, tendrá lugar aprovechando las vacaciones de Navidad.

De no haber sabido que se trataba de amateurs, la calidad de las fotografías, lamentablemente muy pocas, me hubiera parecido obra de profesionales.

La inauguración que tuvo lugar el día 5 del presente mes, y que terminó el  7, fue un éxito de público y ventas, lo que no me sorprende porque como ya he dicho había fotos bellísimas.

Lifeguard, tiene un encuadre perfecto y una atmósfera en la que la reverberación del sol sobre el mar y la arena y la humedad del ambiente son casi palpables. La maestría del fotógrafo consigue que lo fotografiado cobre vida hasta el extremo de desear adentrarse en la fotografía para darse un baño refrescante o coger la tabla de surfing y planear sobre las olas. Un poco como en el cuento  de Yourcenar Como se salvó Wang Fó, excelso pintor a quien por orden del emperador van a cortarle las manos y arrancarle los ojos, después de que complete un cuadro, por representar según palabras del soberano “cosas irreales”. Wang Fó, gracias a su incomparable habilidad, al pintar las olas del mar inunda la sala donde va a cumplirse la sentencia y su ayudante Ling le rescata llegando en una balsa en la que ambos huyen, mar adentro, dejando al emperador hecho una furia, pero al mismo tiempo consciente de su error al considerar que la pintura de Wang no se correspondía con la realidad. Wang escapa en su propia pintura; en el caso de esta playa de California, en vez de escapar, uno desearía poder entrar y quedarse en ella. Es la fotografía de mayor tamaño junto con Ciudad, un impresionante paisaje urbano de Dubai y dos Rosas, a lo Georgia O’Keefe, de José Manuel Lladó, tan perfectas que dan ganas de arrancarlas del soporte y llevárselas a casa.

Peatones, de Manuel Lladó, considerada de las pequeñas por sus medidas, que no por su valor pictórico, es quizás una de las más interesantes de la exposición; se trata de una muchedumbre apresurada, los transeúntes algo desdibujados, sobre un pavimento que puede ser un paso cebra o escalones y que, si hablásemos de pintura y no de arte fotográfico, podríamos definir como postimpresionista a lo Dufy.

Feria y Surf y dos paisajes más bucólicos: El Árbol y Pájaros; completan la muestra de lo que son capaces quienes dedican, el poco tiempo libre que les dejan sus estudios u ocupaciones, a captar la belleza en todas sus manifestaciones a través del visor de sus cámaras y a inmortalizarla. No sé las que pertenecen a Lucía o, excepto Peatones, a su hermano Manuel, o a su padre, pero el apellido Lladó, dará muy pronto que hablar en los círculos artísticos.

Da gusto comprobar que, aparte del botellón y el enganche a las redes sociales, la juventud tiene inquietudes artísticas y no olvidemos que los grandes fotógrafos que han hecho historia, como Kappa, Avedon, Cecil Beaton, Stieglitz, Annie Leibovitz, Cartier-Bresson, Ramón Massats, Catalá-Roca, Man Ray… y una larga lista que pueden encontrar en Google si el tema les atrae, empezaron como estos chicos y chicas viendo el mundo a través de una cámara y dejando constancia de lo visto en una serie de obras maestras que enriquecen el acervo cultural de cualquier país.

Mi más sincera felicitación a todos ellos y que no les asuste el largo camino que les queda por delante antes del reconocimiento popular. Y un aplauso para José Manuel LLadó por involucrarse en el proyecto de sus hijos y de los amigos de sus hijos participando en el mismo con igual entusiasmo. Todos los comienzos son difíciles pero lo más difícil es dar el primer paso y ellos lo han dado con muy buen pie.

 

NURIA VALLDAURA MICÓ

1

2

3

4

5

6

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s