La lectura y la música, no sé cómo podría sobrevivir sin ellas, son el único remedio puntual al estado de perpetuo malhumor que me gasto sin poderlo remediar, supongo que por cuanto está sucediendo en nuestra sociedad y en el mundo en general. Y he tenido suerte porque entre todo lo leído, en su mayoría indiferente, hay dos libros, los dos en catalán que espero alguien los traduzca pronto al español porque ambos merecen llegar al mayor número de lectores: “De fora vingueren”y “Ales de vidre” que son un auténtico regalo para el lector un poco avezado.

De fora vingueren”, excelente traducción de “Snug” de Mathew Tree, autor inglés afincado en Cataluña con una amplia bibliografía en su haber, es un libro que con un elegante sentido del humor denuncia el soterrado racismo, siempre dispuesto a emerger, de la sociedad inglesa, pero extrapolable a cualquier sociedad europea y, por supuesto, norteamericana. Es una historia, con gran sorpresa final, donde descuellan un puñado de entrañables y detestables personajes que, en un pueblo costero del sur de la isla de Wight,  viven la extraña circunstancia de encontrarse asediados, pacíficamente, por un grupo de negros llegados de todas partes de Africa en busca de un rincón tranquilo donde pasar unos días antes de regresar a su punto de partida y las reacciones en cadena y la escalada de violencia que provoca la inesperada y extraordinaria situación.

Con un ritmo casi cinematográfico y una pluma ágil y brillante describe los incidentes que van ocurriendo y que son la excusa para dar un grito de alerta contra la complacencia, arrogancia, falta de humanidad y de ética de las naciones presuntamente “civilizadas” enfrentadas a hechos inusuales. Las reacciones que produce el miedo a lo desconocido y la crueldad de que son capaces los hombres cuando no tienen que dar explicación de sus actos. La valentía que confiere la masa frente a la cobardía individual.

Es un libro interesante y terrible; da que pensar y sobre todo da mucho miedo porque, desgraciadamente, los hechos narrados como novela suceden en la realidad de cada día en demasiados lugares del mundo y podrían suceder en cualquier momento y en cualquier sitio cercano o propio.

 “Ales de vidre” de Carmen Amorós, periodista catalana, nada tiene de novela convencional al uso. Es una exposición en clave de humor de las vicisitudes y la crisis de una mujer de 40 años que no ha llegado a realizar ninguna de las ilusiones de juventud y se enfrenta con una vida que le es hostil y de la que se defiende imaginando una existencia paralela que es la quisiera para sí.

Es una profunda reflexión irónica sobre la soledad, la complicada relación con el prójimo y los conflictos de comunicación con el mismo ante la dificultad, casi imposibilidad, de que las palabras signifiquen lo mismo para quien las pronuncia que para quien las recibe; la autoestima lesionada por la presión y las exigencias del entorno social; las ilusiones cada vez más menguadas, la tediosa y molesta gestión de la vida diaria  y a pesar de todo ello queda un resquicio para la esperanza porque la protagonista no es una mujer obsesionada con su inestable situación sentimental, social, laboral, etc. Sabe afrontar su realidad para transformarla en fantasía.

Con algún pequeño toque de surrealismo, o de realismo mágico como prefiera el lector, que obliga a la sonrisa y un estilo fluido y refinado, la lectura de esta pequeña obra de arte, llena de trampas que el lector tiene que descubrir, refiere las tragedias cotidianas, sociales o personales, sin sentimentalismos ni el gore tan al uso. Es un ejercicio literario de gran calidad, nada que ver con la sobrevalorada y trivial novela de Helen Fielding “El diario de Bridget Jones”.

Pocas cosas hay tan gratificantes como la buena literatura y los dos libros mencionados lo son por derecho propio. Que los disfruten quienes puedan leer en catalán y ¡ojalá!, como decía al principio, no se haga esperar mucho su traducción a muchos más idiomas, pero cuanto antes al español.

NURIA VALLDAURA MICÓ

3 comentarios

      1. No m ‘interessen gens les crisis de les dones de classe mitjana de 40 anys, pel que fa al Sr. Tree he tingut el disgust de llegir-lo i el trobo insoportablement mediocre.

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